sábado, 19 de enero de 2013
Hacer lo imposible para estar juntos sin saber que quieren estar juntos
El 11 de septiembre se convirtió en una noche decisiva para comenzar a darse cuenta de que había empezado algo, no se sabía muy bien que...
Esa noche se marchaba una compañera de la asociación donde tanto la chica como el chico están de voluntarios, la compañera había estado con ellos en muchas ocasiones, en el campamento y durante todo el periodo escolar con la chica, por lo tanto había que hacerle una despedida en condiciones.
Se reunieron varias personas de la asociación y tomaron algo. Eran las fiestas de la localidad y un grupo muy bueno tocaba en la plaza mayor, fueron al concierto. La gente se iba despidiendo, unos trabajaban al día siguiente, otros tenían cosas que hacer... el caso es que quedó la compañera, la chica, el chico y algunos amigos de la compañera. Juntos se fueron a tomar algo y la chica y el chico empezaron a estar mas juntos, los demás eran amigos de la compañera por lo tanto, no se conocían. Tras tomar algo y estar sentados en el suelo, en la calle escribiendo frases tradicionales, definitivamente se quedaron los que iban a estar hasta el final con la compañera, la chica, el chico y un compañero de piso de la chica que se marchaba. Fueron a jugar al futbolín y después a ver a otro compañero de la asociación que trabaja en un hotel. Estuvieron hasta las dos de la mañana quizás, pero tenían que irse, la chica que se marchaba tenía que terminar el equipaje. Por el camino al compañero de piso se le ocurrió algo grandioso, ir al río y tocar la guitarra. Estar toda la noche con la chica que se marchaba, al fin y al cabo era su última noche, se lo merecía. Fueron a casa de la compañera y en lo que ella preparaba las cosas, el chico y la chica se tumbaron en la cama, en la piscina estaban mil tardes juntos, uno encima del otro, buscándose y en esa cama también se buscaron, muy indirectamente, pero ya comenzaban a decir que querían dormir juntos.
Cargaron todas las cosas en el coche, pasaron por casa de la chica a por un regalo de despedida para la compañera y se marcharon al río. El chico y el compañero tocaron la guitarra, muchas canciones que cantábamos todos juntos al final, era genial entre risas y con las estrellas y el río. Era un momento mágico. Y llegó el momento de la despedida, el autobús salía a las 7 de la mañana y un poco antes estaban todos en la estación, vino el gran y humilde jefe, siempre tan bueno. ¿Hubo lloros? No hasta que se subió al bus.
Y eran las 7 de la mañana, la casa de la chica estaba mucho mas cerca que la del chico y decidieron dormir juntos.
Nada mas llegar se metieron en la cama, el chico casi desnudo y la chica normal. El chico estaba muy pendiente de la chica, por si estaba triste. La chica no se encontraba bien del estómago, llevaba tiempo con problemas y esa noche le dolió bastante. Fue extraño porque en una cama de 90 apenas se rozaban, únicamente lo hacían cuando hablaban y la chica apoyaba su cabeza en el pecho del chico. Esa noche, aunque el chico no lo sabe, la chica pensaba, su cerebro iba a mil por hora porque estaba con un chico en la cama teniendo novio, en casa estaba su padre y además tenía un dolor de estómago brutal, pero estaba a gusto, estaba con una persona que ese verano le había echo confiar de nuevo en alguien, que sin ser su pareja le demostraba mucho, estaba con una persona que le cambiaría la vida...
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