domingo, 19 de mayo de 2013

Tener la necesidad de estar cerca y comprar el billete de tren sin pensárselo dos veces

Tras aquellos días que disfrutamos el uno del otro, aún estaban las cosas inestables, tu allí, yo aquí, era difícil pero traspasar el muro de la distancia, nos unió mucho más. 

No tardamos mucho en volver a vernos, yo estaba decidida a ir, no me importaba la reacción de los de aquí, ni viajar sola y de noche. Los nervios solamente se me volvieron a poner en la barriga cuando el tren iba llegando a su destino, a tu lado. 


Un puente, mis padres habían salido fuera, mi hermano trabajaba, no tenía a nadie que me llevase a la estación a la una de la mañana, pero me las apañé, a las 12 y media estaba allí impaciente, deseando subirme a ese tren para acortar la distancia mas y mas. Llegó con hora y cuarto de retraso, aún lo recuerdo, hablababamos por whatsapp hasta que te quedaste dormido y pude avisarte que llegaba mas tarde. El viaje se me hizo eterno, el no poder dormir e ir pendiente de la parada también influyó. Llegué y estabas tu, me habías venido a buscar en el coche de tu compañera de piso y tenías prisa, mucha prisa, según tu, porqué al día siguiente tenías examen, pero todo era una tapadera.... Llegamos al piso y en el pasillo me dejaste las llaves de tu cuarto para que yo abriera. En la puerta no había ninguna nota como la otra vez, pero abrí la puerta y había velas, por toda la habitación, por el suelo, por la ventana creo recordar que había alguna también... un camino de velas que me llevaba hasta la cama, donde tenía un ramo de flores blancas, y un regalo, una foto, nuestra foto con el elefantito rosa. En el lateral del elefante, estaba el cuaderno, donde días antes me habías escrito cosas y me las habías puesto por la cámara. Me hizo tantísima ilusión... te lo dije muchas veces, pero una vez mas, gracias. 


Era tarde, nos cambiamos, nos metimos en la cama, tu al día siguiente tenías examen. Nos besamos, hicimos el amor y no se que hora era, pero muy tarde, nos dormimos. Tu apenas pudiste dormir, después de levantarte sigilosamente y desayunar, cuando volviste a la habitación, me diste un beso. Vuelvo enseguida. Me arropaste, me acariciaste la cabeza. Y me quedé dormida. Cuando volviste aún seguía en la cama y te metiste conmigo, estabas cansadísimo, venías del examen de natación y apenas habías dormido. Hicimos el amor y apenas pudiste dormir porque tenías que volver a clase. Al terminar las clases nos juntamos y pasamos la tarde juntos, no me acuerdo muy bien que hicimos. Una tarde me enseñaste donde estaba el cole en el que habías echo las prácticas, había que subir y había una vista preciosa, después caminamos hasta un biblio-café y te tomaste un chocolate caliente, yo un nestea de pessego. Volvimos a casa. Otro día comimos en el Mr. Pizza, después tenías que volver a clase y yo iba a dormir la siesta, pero me encontré con Isabel y me fui con ella a comprar unas zapatillas de deporte. En el fin de semana fuimos al botánico, a la ciudad de los pequenhinos y ese mismo días después fuimos a la quinta das lágrimas. Caminamos mucho, juntos, de la mano. Nos dimos besos en todas las esquinas, nos miramos, nos compenetramos, mandamos una postal mientras tomábamos algo en el bar de los fados, compramos en el jumbo carne para toda la semana, comimos chocolate antes de ir a casa, tomamos un helado con chocolate caliente en el llaollao, ... Hicimos tantas cosas que no puedo acordarme de todo, pero estaba a tu lado, pasamos momentos estupendos y hasta me enfadé contigo la ultima noche... fuimos a cenar al mc donalds y me dijiste que en realidad tenías un montón que estudiar, que no me lo habías dicho porqué querías verme. Hubiese sido muy difícil no ir, me alegro tanto de haber estado allí...


Quedaba poco para que regresaras a España, pero la despedida siempre era lo peor, te subías al tren para ayudarme con la maleta, me dabas un último beso rápido, aún recuerdo los nervios que nos entraban porqué no sabíamos si llegaríamos a tiempo al tren. Yo iba con mis flores y con mi elefante en el bolso. El revisor cada vez que pasaba, me decía: La chica de las margaritaas 


Estaba enamorada y no me importó montarme en un tren no una si no dos veces para saber de verdad que tu también lo estabas. Me moría de ganas porqué volvieras, pero tenía miedo. Las cosas son muy diferentes cuando estás en la misma ciudad, cuando sabes que podremos vernos todos los días, pero tenemos límites que ni en Portugal ni en Ciudad Rodrigo teníamos.


Pero lo importante es que estábamos juntos y en cuando vinieras, tendríamos que adaptarnos. 

lunes, 8 de abril de 2013

No decir nada a nadie pero hacer lo que el corazón te dice que debes hacer

Bastantes kilómetros de por medio, conversaciones todos los días, planes futuros, caras graciosas, frases en un cuaderno... 

Después de separarse de nuevo el tiempo parecía que pasaba mas lento, estar separados era difícil, al principio era extraño porque la chica apenas conocía cosas acerca del chico como sus costumbres, horarios, entrenamientos, y cada vez que se conectaba y no estaba, se ponía furiosa, pero ha veces puede mas lo que ha nacido que todo lo demás.


Esperaba todo el día aún sabiendo que por la noche era cuando mas hablaban, pero no podían hablar a todas horas, es normal. La chica muchas veces le decía al chico que dejaran pasar el tiempo hasta que el volviera, para que el pudiese disfrutar, al fin y al cabo era un erasmus, y aún hoy sigo pensando que por mi culpa no disfrutó de muchas cosas. Después de estar juntos en Salamanca, de lo único que tenían ganas era de volver a verse. Todos los días miraban el calendario, pensaban cuando podrían verse de nuevo. El chico encontró un sitio, Sintra, las fotos eran preciosas, miraron trenes, pero era difícil. Fijaron unas fechas, pero a lo largo de la semana los planes cambiaron. No podían estar tanto tiempo sin verse y quedaron en un punto intermedio. Ciudad Rodrigo. La chica tenía casa allí, no pidió permiso ni nada, tomó la decisión sin consultar con nadie si les parecía bien o no. Pidió que pusieran la calefacción y dijo que se iba viernes, sábado y domingo. El chico hizo lo mismo, no se lo dijo a nadie, sus padres hoy aún no saben que estuvo en España esos días creo. La chica cogió el último autobús y a las 10 de la noche ya estaba en Ciudad Rodrigo, se llevó cosas para hacer un trabajo pero estaba muy nerviosa. En la calle no dejaba de llover. El chico llegaba a las 4 de la mañana al otro lado del pueblo y por una zona bastante alejada y mal iluminada. Estaba nerviosa por eso, por verle, por como sería el reencuentro. ¿Estaban juntos? ¿No lo estaban? El tramo desde la casa de la abuela de la chica hasta la estación, fue el mas eterno del mundo, pero cuando llegó el tren, estuvieron juntos y se besaron, ya daba igual la distancia, la oscuridad y que fuesen las cuatro de la mañana, todo daba lo mismo. Fueron hasta casa de la abuela dados de la mano, les paró la guardia civil, les pidió la documentación y la chica no la llevaba, pero al final no les dijeron nada. 


Al llegar a casa se metieron en la cama, era muy tarde, pero no durmieron, hicieron el amor, sinceramente en los tres días que estuvieron allí, perdí la cuenta de cuantas veces llegaron y cuantas veces lo hicieron. Pero esos días fueron geniales, tenían una casa para los dos solos. Hicieron la compra para comer y cenar, cocinaron mousse de chocolate, aún recuerdo el olor a chocolate quemado de la cazuela, las cucharas grandotas para comer desde la ensaladera, las mini pizzas del mercadona, la sopa que no me gustó nada!  Se besaron, cada vez que tenían la oportunidad lo hacían, un beso en el cuello mientras estabas friendo los filetes...  Se acariciaron, en la cama, en el sofá...  Jugaron, al parchís en la cama, a los juego del móvil, pasearon por la ciudad, por el parque, por la muralla... Recorrieron cada centímetro de su cuerpo. En esos días perdieron la vergüenza a verse desnudos, hablaron, pasaron horas y horas en la cama, pero el domingo llega enseguida y se tienen que volver a separar. En las últimas horas estuvieron en el sofá, a la chica le cambió el humor, se puso triste, no quería soltarlo. Fueron dando un paseo hasta el tren y allí se despidieron. El señor de la puerta  dijo que no había prisa, el tren iba bien de hora, pero te subiste y yo me fui, no me quedé esperando a que se fuera el tren porque debía volver sola hasta casa, no iba pensando en el miedo de volver sola, iba pensando en ti, hablando contigo hasta que cruzaste la frontera. Te acababas de montar en ese tren y ya te echaba de menos. 


Las cosas aún estaban muy recientes y en mi casa no entendían muy bien a que estaba jugando, pero yo estaba convencida de todo, había echo lo correcto, estando lejos me aportabas mucho y estando conmigo me dabas una buena dosis de felicidad.


De nuevo nos separábamos, pero viniendo dos veces, me demostraste que nada era un juego, que yo estaba sintiendo algo que me volvía loca, pero tu también lo sentías. 


Creo que lo hicimos bien, no decir nada  a nadie es la mejor forma de que te salgan bien los planes. 


No habías llegado aún y ya estábamos mirando el calendario de nuevo, ¿cuando nos volveríamos a encontrar? ¿Sería mas fácil sabiendo que queríamos estar juntos? 



lunes, 11 de marzo de 2013

Cambiar todo tu mundo porque sabes que de esa manera serás feliz

Después de un beso a las 5 de la mañana, un par de encuentros en una cama en otro país, puedes hacer dos cosas, seguir como si nada y seguir viviendo tu vida  o cambiarlo todo, ella no pudo volver y hacer como si nada.

La chica volvió y sabía que todo tenía que cambiar. No se paró a pensarlo mucho ya que ha veces es mejor no pensarse las cosas dos veces. Esta vez eligió seguir lo que de verdad la estaba haciendo feliz, aunque nada estaba claro, había ido y estaba de vuelta, había pasado "algo" que no sabía si volvería a pasar, pero sabía que no podía seguir así, pensando en otra persona a cada minuto, escribiéndole, esperando que llegasen las 10 de la noche para poder hablar un par de horas con él, odiando los fines de semana porque no podían hablar tanto, deseando volver a verle... 

Con el chico no había hablado de nada futuro, no se habían prometido nada, no sabía lo que él quería ni si ciertamente quería algo, no sabía nada. 

Al volver las cosas estaban muy tensas, la madre sabía que todo había cambiado sin preguntar nada, el padre pasaba de la situación y el novio quería por todos los medios arreglar todo lo que llevaba escalabrado desde hacía varios medios. 

En menos de media hora terminó toda una relación de casi cinco años, solo podía decir que no era él, que era ella, que ya no sentía lo mismo, que todo había cambiado. No quería dar razones, no quería que las cosas fuesen a mas. Pero el novio no entendía nada, solo preguntaba que porqué. Nunca le había visto llorar y ella tampoco podía dejar de llorar.  Escribiéndolo ahora, puedo decir que no lo hizo de la manera adecuada, pero creo que en un caso así, ninguna sería adecuada. Siempre se sufre y pretender no hacer daño es imposible. Ahora lo escribo y revivo los momentos y deseo no volver a pasarlos nunca. 

Yo soy esa chica, y durante mucho tiempo y aún ahora sigo pensando que fui una mala persona, destrocé cosas, planes, di una patada al aire y cambié el rumbo de tres vidas diferentes. No estoy orgullosa de ello, no fue fácil y aunque no me arrepiento de ello, pensar en todo esto me hace sentirme mala, triste, rara. 

Después de terminar con todo, los días siguientes fueron de pasarlo realmente mal. Todo el mundo pedía explicaciones, el ahora ex-novio se presenta a devolver regalos, pide segundas oportunidades... 

Pero cada noche el chico se conectaba y hablaba conmigo, me preguntaba que tal mi día, me hacía sonreír con la videocámara, cada día me dedicaba un ratito y en esos momentos que yo no quería que terminaran nunca me di cuenta de que estaba haciendo lo correcto, no sabía como saldría, ni si estaríamos juntos, ni siquiera sabía si él estaba con alguna en Portugal. No sabía nada. Cada día hablaban mas y mas, se buscaban para darse apoyo, se buscaban para darse las buenas noches, pero también se daban los buenos días... 

Un día el chico le dijo a la chica que tendría una sorpresa. Se lo dijo con demasiado tiempo de antelación y eso ¡es lo peor que se me puede hacer! La chica se imaginaba mil cosas, pero lo primero que se le pasó por la mente es que el chico vendría. Era un fin de semana especial, con un acto que a ella le ilusionaba mucho y lo que de verdad le gustaría es que vinieses él, sería el mejor regalo. Tras esperar mucho tiempo, el día dos de noviembre a las 11 de la mañana la chica tenía que estar en la oficina ya que su sorpresa llegaría allí. Y llegó, con vaqueros, una camisa azul y un abrigo negro. Llegó ella no supo como reaccionar, se quedó sentada donde estaba, trabajando, apenas habló, se bloqueó. Pero mas tarde se encontraron, dieron un paseo de la mano, se besaron, hablaron... Todo era tan raro. 

Pero el estaba aquí, venir costaba mucho dinero y la carrera realmente no le hacía mucha ilusión, estaba aquí para verla, estaba aquí por ella. 

Y así empezó algo, cuando de verdad los dos se dieron cuenta de que querían estar juntos. Pero él después de un fin de semana cansado tuvo que volver y la distancia nunca fue fácil... 

pero cuando quieres algo con mucha fuerza ¿Es posible aguantar? 

jueves, 7 de febrero de 2013

Coger un tren sin saber ciertamente lo que se está buscando, a donde se está yendo y como terminará la cosa..

Cuando lo único que te hace sonreír está lejos, cuando necesitas llorar en su hombro y no está y cuando echas de menos a alguien que nunca habías echado de menos, haces locuras.

La chica comenzó la universidad, conoció  a gente nueva, la rutina después de un verano volvía a su vida y cada día que pasaba hablaba mas con el chico. A todas horas estaban hablando por skype, contándose que habían echo, la cosas buenas y dándose ánimos también en las mas difíciles. Cada día hablaban de cuando iría la chica para allá, y un día compró el billete y se fue.

En su ciudad había tres días de huelga para los estudiantes y en cuanto se lo corroboraron, compró el billete, fue a casa se lo dijo a su familia y también a su novio, a ninguno le hacía gracia, ninguna gracia, pero su padre se mostró mas tolerante e incluso la llevó a la estación.

En el tren iba nerviosa, atacada, dejaba a todo el mundo muy enfadado y se iba a otro país, de noche, a una ciudad que no conocía a ver a un chico con el que había pasado muchas tardes y una noche pero que no salía de su cabeza. El camino fue horrible, muchos nervios, largo, sin poder dormir, pero le hacía mucha ilusión visitar a su amigo. Al bajar del tren tuvo que andar un cacho hasta llegar a la estación, porque el tren era largo e iba en el último vagón y en ese trozo que se le hizo eterno pensó que no la había ido a buscar, no lo veía y se empezó a asustar. Pero según iba avanzando, vio a un chico con cascos azules, una chaqueta amarilla y gris y quizás llevase esa bufanda azul con colores, no lo recuerdo muy bien. Lo vio y cuando estuvieron uno frente al otro se abrazaron, fue un momento de indecisión porque creo que ambos sentían un impulso diferente. Se abrazaron fuerte y se fueron a casa sonriendo. 

Desde la noche que habían dormido juntos, siempre que hablaban por internet decía que dormirían juntos. Llegaron a la casa y fueron hasta la habitación, en la puerta había un cartel de bienvenida, la chica aún lo lleva en la carpeta y cada vez que lo ve revive ese momento. Después todo fue muy rápido, el chico al día siguiente tenía clase y eran las 6 de la mañana, pijama y a la cama. Para la chica era raro, estaba en una cama pequeña con un chico medio desnudo, al principio intentaba mantener la distancia un poco, pero después buscaba su pecho para apoyarse y sentirse mejor, no recuerdo si le llegó a abrazar por la espalda, pero si sé que no durmió mucho. Tenía novio, pero estaba con un chico que le aportaba muchísimo y la trataba genial ¡en la misma cama! Durmió mejor cuando él se fue a clase. Al día siguiente estuvo sola por la mañana, vinieron a comer o se fueron al comedor no lo recuerdo mucho y por la tarde vieron una película y después salieron a dar un paseo, eran las fiestas de allí y el compañero de piso y ellos dos fueron a ver el ambiente, caminaron mucho, muchísimo, en esa ciudad solo había cuestas! Por la noche quizás vieron alguna película y después a dormir, al día siguiente el chico tenía clase y  la chica iba a estar mucho rato sola. Desde hacía tiempo tenía problemas para dormir pero allí estaba descansado mucho, aunque estuviese sola, estaba a gusto y sabía que de un momento a otro aparecería él. 

Desde que se había ido, solamente se había escrito con su padre por internet y habían hablado poco, había llegado bien, estaba bien y había desconectado, pero no había hablado con su novio. La llamó su madre y le dijo que el novio estaba muy enfadado, no entendía porque se había ido y menos a ver a otro chico. Un día a mediodía, después de comer en la cantina de la facultad, el chico se fue a entrenar y la chica iba a casa para coger la cámara y salir a dar un paseo, pero el novio la llamó, enfadado, hablando muy secamente y le dijo que por su bien que volviera, que no entendía nada. La chica se disgustó mucho porque realmente no sabía que estaba pasando, seguía sus impulsos, estaba haciendo lo que necesitaba hacer, pero se disgustó y lloró mucho. En mitad de la conversación llegó el chico, había decidido no ir a entrenar porque presentía que algo iba mal y no la quería dejar sola. Fueron a la estación para cambiar el billete y volver esa noche, pero las compañías de trenes son diferentes y no se lo cambiaron. Por un lado la chica estaba mal, pero por otro estaba aliviada, no quería irse. Pasaron la tarde visitando la universidad, caminando por la ciudad, las escaleras, la fuente bonita y se pararon en una cuesta desde la que se veía el puente y el río, no se dieron cuenta pero presenciaron la puesta de sol. Hablaron, se hicieron fotos y se abrazaron, era un sitio precioso. 

Menos mal que no se fue. 

Por la noche se fueron a dormir y como las noches anteriores, se durmieron. Pero la chica estaba agitada, nerviosa, le costaba dormirse, pasaba mucho rato de la noche escuchando la respiración del chico, se le aceleraba su respiración y como noches anteriores, buscaba sin buscar estar nariz con nariz con el. Sobre las 5 de la mañana el chico se despertó, pero la chica estaba adormilada, se despertó y comenzó a acelerarse su respiración, se encontró nariz con nariz, estuvo así un buen rato, hasta que lo hizo, le dio un pequeño beso, muy pequeño y ella, siguió ahí, le dio otro y otro y comenzó a estorbar la ropa y lo hicieron. Se durmieron y volvieron a hacerlo antes de que él se marchara a clase. Ella se quedó en la cama, el se fue y ella era incapaz de dormir, ahora estaba mas contenta que nunca de no haber podido cambiar el billete, se sentía extraña pero reconfortada, porque pensaba que solo era ella la que se despertaba en medio de la noche con ganas de hacer una locura, pero no, y menos mal. El chico volvió de clase, creo que volvió corriendo, porque llegó a la habitación con la respiración agitada. Se metió en la cama con la chica, la besó con una sonrisa y es posible que volviera a hacerlo, no lo recuerdo. Durmieron abrazados hasta la hora de comer y por la tarde vieron una película en el sofá con el nórdico por encima y muy juntos. Al compañero de piso ya le había contado todo porqué habían ido juntos a clase pero a la compañera no y creo que flipó un poco al verlos abrazadísimos en el sofá. Esa noche la chica ya tenía que coger el tren, por la tarde se ducharon juntos, la chica se moría de vergüenza porque no le gusta su cuerpo, pero estuvieron juntos, lo volvieron a hacer y se fueron a cenar. Cenaron con los dos compañeros de piso en el KFC y después volvieron para terminar de recoger las cosas. Se besaron mucho y se abrazaron, la chica estaba tumbada boca arriba y el chico un poco mas incorporado, la miró con una mirada de esas muy sinceras y con voz temblorosa le preguntó a la chica. - ¿Que va a pasar con todo esto? La chica le dijo que no sabía contestar a eso, que no tenía la respuesta de las cosas. Se fueron a la estación de tren y la chica volvió, en el preciso instante en que se montó en el tren y vio la cara del chico a través del cristal, sabía que iba a hacer.

Ha veces parece que todo va bien, pero por dentro las cosas van cambiando, hacer cosas como coger un tren, es una de las mejores cosas que la chica pudo hacer, pero ¿que pasó después? 
Llegados a este punto todo era muy raro, muy confuso, pero las ideas estaban mas claras que nunca...


lunes, 4 de febrero de 2013

Darse cuenta de que lo único él único que te calma es él

Hay veces que las cosas no se ven con claridad y un poco de distancia viene bien para darse cuenta de todo. Para replantearselo todo. 


Tras esos días de descanso y no hacer mucho, se comenzaba a terminar el verano. La chica había estado todo el verano dándolo todo, siendo la persona mas voluntaria del mundo haciendo desinteresadamente muchas actividades, y eso la reconfortaba, la hacía sentirse útil y grande. Pero todas las personas necesitan unas vacaciones así que decidió irse. Sola. En su ciudad había estado cuidando a un niño durante dos años, él ahora se había ido a vivir a Madrid y ella llevaba tiempo diciéndole a su novio que quería ir. Él no quería y lo peor era que no se lo decía directamente si no que le ponía escusas... Decidió irse sola y es lo mejor que pudo hacer. 

Se fue en coche con un amigo, durmió en su casa y al día siguiente partió a la aventura, varios metros, un bus y un reencuentro. Con la madre fue muy bonito encontrarse, pero llegar al cole y recoger al niño y que no me hablara, que me abrazase muy fuerte y me dijera ¿no te vas de madrid no? Hace que merezca la pena ir de nuevo a buscarlo al cole. La primera o la segunda noche al llegar a Madrid, habló por teléfono con el chico, ese con el que había pasado una noche y que no salía de su cabeza. Él le dijo que tenía un regalo que no había podido darle antes de marcharse (él se iba a estudiar fuera unos meses), que consiguiese un ordenador o algo similar. Por facebook le envió una carta, en ella esta puesto que de fondo tenía que sonar una canción, fue imposible poner la canción y también fue imposible no echarse a llorar. Todo el verano habían estado juntos, trabajando y en ratos libres, conociéndose, apoyándose sin saberlo y en esa carta había una palabra pequeña pero grande a la vez, que a veces no dice nada, pero otras demuestra mucho. Un gracias. 

Nunca le habían escrito nada igual a la chica, siempre era ella la que preparaba cosas, tenía algún detalle, pero nadie se había parado a decirle nunca nada, ni siquiera un gracias, un me alegro haberte conocido... Y lloró mucho, cada vez que leía la carta y puedo asegurar que la leyó mas de 100 veces.

Cada día necesitaba hablar con el chico, contarle que había echo, dónde había estado, cuantos abrazos le habían dado los niños, necesitaba decirle que había comprado varios peces para ellos, a todas horas necesitaba saber de él, y estaba triste, porque él se iba y no podría saber de él hasta dentro de unos meses. La noche que él se fue, ella durmió poco, pensaba en él, puso la alarma para mandarle un mensaje de despedida, pero en realidad no quería despedirse. 

Mucha gente le prometió que iría a verlo, ella sabe que muchas veces las promesas se hacen al aire, es decir se dice pero por quedar bien, por decirlo, pero ella siempre que decía una cosa lo hacía. 

Le prometió que iría a verlo y no dudéis de que fue...

sábado, 19 de enero de 2013

Hacer lo imposible para estar juntos sin saber que quieren estar juntos


El 11 de septiembre se convirtió en una noche decisiva para comenzar a darse cuenta de que había empezado algo, no se sabía muy bien que... 


Esa noche se marchaba una compañera de la asociación donde tanto la chica como el chico están de voluntarios, la compañera había estado con ellos en muchas ocasiones, en el campamento y durante todo el periodo escolar con la chica, por lo tanto había que hacerle una despedida en condiciones. 


Se reunieron varias personas de la asociación y tomaron algo. Eran las fiestas de la localidad y un grupo muy bueno tocaba en la plaza mayor, fueron al concierto. La gente se iba despidiendo, unos trabajaban al día siguiente, otros tenían cosas que hacer... el caso es que quedó la compañera, la chica, el chico y algunos amigos de la compañera. Juntos se fueron a tomar algo y la chica y el chico empezaron a estar mas juntos, los demás eran amigos de la compañera por lo tanto, no se conocían. Tras tomar algo y estar sentados en el suelo, en la calle escribiendo frases tradicionales, definitivamente se quedaron los que iban a estar hasta el final con la compañera, la chica, el chico y un compañero de piso de la chica que se marchaba. Fueron a jugar al futbolín y después a ver a otro compañero de la asociación que trabaja en un hotel. Estuvieron hasta las dos de la mañana quizás, pero tenían que irse, la chica que se marchaba tenía que terminar el equipaje. Por el camino al compañero de piso se le ocurrió algo grandioso, ir al río y tocar la guitarra. Estar toda la noche con la chica que se marchaba, al fin y al cabo era su última noche, se lo merecía. Fueron a casa de la compañera y en lo que ella preparaba las cosas, el chico y la chica se tumbaron en la cama, en la piscina estaban mil tardes juntos, uno encima del otro, buscándose y en esa cama también se buscaron, muy indirectamente, pero ya comenzaban a decir que querían dormir juntos. 


Cargaron todas las cosas en el coche, pasaron por casa de la chica a por un regalo de despedida para la compañera y se marcharon al río. El chico y el compañero tocaron la guitarra, muchas canciones que cantábamos todos juntos al final, era genial entre risas y con las estrellas y el río. Era un momento mágico. Y llegó el momento de la despedida, el autobús salía a las 7 de la mañana y un poco antes estaban todos en la estación, vino el gran y humilde jefe, siempre tan bueno. ¿Hubo lloros? No hasta que se subió al bus. 


Y eran las 7 de la mañana, la casa de la chica estaba mucho mas cerca que la del chico y decidieron dormir juntos. 


Nada mas llegar se metieron en la cama, el chico casi desnudo y la chica normal. El chico estaba muy pendiente de la chica, por si estaba triste. La chica no se encontraba bien del estómago, llevaba tiempo con problemas y esa noche le dolió bastante. Fue extraño porque en una cama de 90 apenas se rozaban, únicamente lo hacían cuando hablaban y la chica apoyaba su cabeza en el pecho del chico. Esa noche, aunque el chico no lo sabe, la chica pensaba, su cerebro iba a mil por hora porque estaba con un chico en la cama teniendo novio, en casa estaba su padre y además tenía un dolor de estómago brutal, pero estaba a gusto, estaba con una persona que ese verano le había echo confiar de nuevo en alguien, que sin ser su pareja le demostraba mucho, estaba con una persona que le cambiaría la vida... 

miércoles, 16 de enero de 2013

Cuando no sabes como empieza algo, pero sabes que algo ha empezado

Tras el campamento, las actividades de verano para los chicos con discapacidad continuaron y tras una de las actividades  (creo que fue así, en ese momento es posible que perdiera la pista) la chica y el chico comenzaron a escribirse por el móvil.

Las tardes que el chico estaba aquí, no tenía nada que hacer y decidieron ir a la piscina, a la chica le gusta mucho tumbarse y que le dé el sol en la cara, meterse en el agua y estar allí simplemente... de ir a la piscina pasaron a buscarse jugando a quitarse la toalla, apoyarse el uno en el otro, intentar dormirse... pero eso ellos no lo sabían, al menos ella no lo sabía, pero si se daba cuenta de que cada vez confiaba mas en él, cada vez estaba mas a gusto.


Ir a la piscina, tumbarse en un parque tras una noche de fiesta, ir a jugar a los bolos con un niño pequeño, ir al cine, tocar la guitarra...

 Pero un día, los dos se dieron cuenta que pasaba algo, no se lo dijeron, ni siquiera parecía importarles, únicamente ponían escusas a todas horas para poder hacer algo juntos. Un helado a las 12 de la noche, un mercadillo medieval, la despedida de una amiga... 

El día que comenzaron a darse cuenta quizás fue el día entero de piscina. Por la mañana todos juntos y después se quedaron a comer allí, eran varios monitores y un niño, pero en realidad solo estaban el chico, la chica y el niño, que se metía en medias cuando se intentaban juntar al tumbarse y los abrazaba a los dos a la vez, quedando unidos los tres. Si se ve desde fuera, podrían perfectamente ser una pareja normal, pero eran un chico, una chica y su primo pequeño. 


Cada día se buscaban mas y una noche, estuvieron a punto de encontrarse...


lunes, 14 de enero de 2013

En todas las historias hay un narrador, unos protagonistas, personajes secundarios, lugares importantes... y en esta también los hay.



Una chica muy cabezota pero con una linda sonrisa un día perdió su sonrisa, ella no se dio cuenta, pero algunas personas a su alrededor si, y tardaron en decírselo, pero se atrevieron y se lo dijeron. La chica dejó que pasara el tiempo, no hizo nada para encontrarla, siguió el curso de las cosas, terminó sus estudios superiores y comenzó un verano lleno de planes, vacaciones, voluntariado, campamento, sol, piscina...No lo sabía, pero ese verano, le marcaría la vida. 

No iba a ir al campamento, fue casi inesperado pero necesitaban a una persona y decidió ir, sinceramente fue porque no sabe decir que no a nadie de la asociación que le proponga o le pida algo. Fue un buen campamento, muy buena relación y buen ambiente con los demás monitores, noches de risas y algunas también de lloros. Como en todos los campamentos, cuando ya te has acostumbrado llega la ultima noche, en la que tienes que recoger todo y después sentarte ha hacer una evaluación. Esa noche se termino bastante mas tarde de lo habitual, recoger todo el material dejar las cosas listas, hacer la reunión de monitores... Y era la última noche ¿Quien se duerme el último día? Se juntaron los monitores jóvenes en la habitación de las chicas y tras conversaciones, bobadas y muchas risas, se acomodaron. La chica estaba en su cama con un chico, no le había llamado nunca la atención, era guapo, simpático, le había escuchado tocar la guitarra pero nunca habían tenido una relación mas allá de las actividades. 

Cuando dos personas duermen juntas, pueden suceder dos cosas, simplemente dos personas compartieron una cama y la vida sigue igual, o sin saberlo esas dos personas han comenzado algo, algo nuevo, algo grande. 

Al día siguiente fue el regreso, y como la chica había estado tan a gusto por la noche en su cama con el chico, decidió buscarlo en el bus. El no la buscó, ¿o si? No lo recuerdo muy bien. Intentaron descansar pero aunque no lo lograron, por lo menos estaban a gusto. 

domingo, 13 de enero de 2013

¿Por que tener una historia normal cuando podemos tener una historia como la nuestra?



Esta historia comenzó de repente, sin quererlo. Quizás comenzó la primera vez que nuestras miradas se cruzaron o quizás comenzó una tarde de verano cuando una chica aburrida quería ir a la piscina. No se muy bien como y creo que tampoco importa mucho cuando, como y dónde, lo importante es que comenzó.

Es una historia que empezó de forma complicada, con otras personas por delante y con mucha distancia de por medio, pero cuando lo que desean dos personas es mas fuerte que todo lo demás, es posible empezar...


¿Queréis saber que pasó? Lo contaré, intentaré describirlo tal y como lo viví, tal y como lo sentí, es un espacio únicamente para contar esta historia que me hace sonreír cada día, que me hace vivir en una nube, que me abrió los ojos, que me devolvió la vida.