lunes, 8 de abril de 2013

No decir nada a nadie pero hacer lo que el corazón te dice que debes hacer

Bastantes kilómetros de por medio, conversaciones todos los días, planes futuros, caras graciosas, frases en un cuaderno... 

Después de separarse de nuevo el tiempo parecía que pasaba mas lento, estar separados era difícil, al principio era extraño porque la chica apenas conocía cosas acerca del chico como sus costumbres, horarios, entrenamientos, y cada vez que se conectaba y no estaba, se ponía furiosa, pero ha veces puede mas lo que ha nacido que todo lo demás.


Esperaba todo el día aún sabiendo que por la noche era cuando mas hablaban, pero no podían hablar a todas horas, es normal. La chica muchas veces le decía al chico que dejaran pasar el tiempo hasta que el volviera, para que el pudiese disfrutar, al fin y al cabo era un erasmus, y aún hoy sigo pensando que por mi culpa no disfrutó de muchas cosas. Después de estar juntos en Salamanca, de lo único que tenían ganas era de volver a verse. Todos los días miraban el calendario, pensaban cuando podrían verse de nuevo. El chico encontró un sitio, Sintra, las fotos eran preciosas, miraron trenes, pero era difícil. Fijaron unas fechas, pero a lo largo de la semana los planes cambiaron. No podían estar tanto tiempo sin verse y quedaron en un punto intermedio. Ciudad Rodrigo. La chica tenía casa allí, no pidió permiso ni nada, tomó la decisión sin consultar con nadie si les parecía bien o no. Pidió que pusieran la calefacción y dijo que se iba viernes, sábado y domingo. El chico hizo lo mismo, no se lo dijo a nadie, sus padres hoy aún no saben que estuvo en España esos días creo. La chica cogió el último autobús y a las 10 de la noche ya estaba en Ciudad Rodrigo, se llevó cosas para hacer un trabajo pero estaba muy nerviosa. En la calle no dejaba de llover. El chico llegaba a las 4 de la mañana al otro lado del pueblo y por una zona bastante alejada y mal iluminada. Estaba nerviosa por eso, por verle, por como sería el reencuentro. ¿Estaban juntos? ¿No lo estaban? El tramo desde la casa de la abuela de la chica hasta la estación, fue el mas eterno del mundo, pero cuando llegó el tren, estuvieron juntos y se besaron, ya daba igual la distancia, la oscuridad y que fuesen las cuatro de la mañana, todo daba lo mismo. Fueron hasta casa de la abuela dados de la mano, les paró la guardia civil, les pidió la documentación y la chica no la llevaba, pero al final no les dijeron nada. 


Al llegar a casa se metieron en la cama, era muy tarde, pero no durmieron, hicieron el amor, sinceramente en los tres días que estuvieron allí, perdí la cuenta de cuantas veces llegaron y cuantas veces lo hicieron. Pero esos días fueron geniales, tenían una casa para los dos solos. Hicieron la compra para comer y cenar, cocinaron mousse de chocolate, aún recuerdo el olor a chocolate quemado de la cazuela, las cucharas grandotas para comer desde la ensaladera, las mini pizzas del mercadona, la sopa que no me gustó nada!  Se besaron, cada vez que tenían la oportunidad lo hacían, un beso en el cuello mientras estabas friendo los filetes...  Se acariciaron, en la cama, en el sofá...  Jugaron, al parchís en la cama, a los juego del móvil, pasearon por la ciudad, por el parque, por la muralla... Recorrieron cada centímetro de su cuerpo. En esos días perdieron la vergüenza a verse desnudos, hablaron, pasaron horas y horas en la cama, pero el domingo llega enseguida y se tienen que volver a separar. En las últimas horas estuvieron en el sofá, a la chica le cambió el humor, se puso triste, no quería soltarlo. Fueron dando un paseo hasta el tren y allí se despidieron. El señor de la puerta  dijo que no había prisa, el tren iba bien de hora, pero te subiste y yo me fui, no me quedé esperando a que se fuera el tren porque debía volver sola hasta casa, no iba pensando en el miedo de volver sola, iba pensando en ti, hablando contigo hasta que cruzaste la frontera. Te acababas de montar en ese tren y ya te echaba de menos. 


Las cosas aún estaban muy recientes y en mi casa no entendían muy bien a que estaba jugando, pero yo estaba convencida de todo, había echo lo correcto, estando lejos me aportabas mucho y estando conmigo me dabas una buena dosis de felicidad.


De nuevo nos separábamos, pero viniendo dos veces, me demostraste que nada era un juego, que yo estaba sintiendo algo que me volvía loca, pero tu también lo sentías. 


Creo que lo hicimos bien, no decir nada  a nadie es la mejor forma de que te salgan bien los planes. 


No habías llegado aún y ya estábamos mirando el calendario de nuevo, ¿cuando nos volveríamos a encontrar? ¿Sería mas fácil sabiendo que queríamos estar juntos? 



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